“La piel del tiempo se inscribe y se renueva en este libro, donde los verbos caen a la tierra que va tapizando con sus palabras una primera estación en la vida del poeta. Son estos verbos en su arte poética, praxis de anhelos, encuentros y desencuentros, el numen poético no sólo proviene de la inspiración o de nuestros sueños y fantasías, sino también de realidades y experiencias de vida.”
“Llega el terrible presentimiento y el poeta lanza un conjuro al desamor, al infinito. Al llegar a este punto sabemos que ya no hay marcha atrás, y nuestros verbos encuentran el único camino posible: deshojarse del árbol, alfombrar la tierra, desnudar el fruto madurado, aunque sólo quede un árbol doloroso como testigo de la transformación en el ser humano, árbol doloroso pero vivo. Así es como lo dice en su poesía, de manera clara deja caer no un verbo, sino muchos verbos como testigos de su poética que ha dejado en la hojarasca de la tierra y el viento.
La voz del autor nos dice:"
“Desesperado quise arrancarme del alma este / injerto de quimeras, le hice una hendidura al infinito / para irme lejos, y desde ahí todavía pude verte.”
Por Raquela Vázquez
poetiza de la Ciudad de México
“Daniel es un poeta que moja las palabras “dentro del agua de un río quieto”. Desde esa quietud, se desborda la hojarasca de letras con versos “mojados”, y al viajar, al fondo de su pensamiento, recogió palabras del olvido y sus alrededores para hilvanar versos con sílabas del amanecer; que al aliñarlas, quedó seducido con su desnudez en el oleaje de su soledad y así fue formando este hermoso poemario: Verbo en hojarasca con el eco de mil voces que rompieron el silencio y sus secretos escondidos en la médula del tiempo, como patrimonio de la vida.”
Por Alicia Acosta,
poetiza de Chihuahua
“Daniel Ibarra Ponce es una de nuestras promesas literarias; por su madurez en la construcción del pensamiento es ya una afirmación. Su inquietud constante por adentrarse en el conocimiento de la lengua; su acuciosa tarea de investigación sobre el arte de las letras nos permite percibirlo como a un poeta a quien se le hubiera otorgado el don de la palabra.”
Por Leticia Velasco Poiré,
Licenciada en Lengua y Literatura Españolas
y Maestra de Literatura

